viernes, 9 de octubre de 2026

Hijos de la Luz

 

Rostros sin edad… de una jovialidad inalterable… Seres nobles y esbeltos… Y aunque un claro acento en delicadeza hay en unos, y en robustez, en otros… hay en todos fortaleza y también en todos, belleza…

Mirar en sus ojos es asomarse a un misterio, pues cada uno es único, lo que en uno de ellos se encuentra puede en los otros ser ausencia…

Una luz hay en todos que de ellos emerge
y que, a la vez, como una vestidura los envuelve…
y con el encanto de una brisa cálida acompaña
la gracilidad que es en ellos patente…

Todo es de una belleza tal que hiere el alma,
dulcemente,
hiere con el anhelo,
pues añora el alma la fuente
de la cual todo proviene…

De la tierra surgen frutos que nutrientes les conceden…
Y cada alimento más plenos los hace…
y más próximos a la fuente,
a la fuente anhelada de la que todo procede…

Han de llegar en algún momento,
infinita felicidad…
como un paso dado,
con naturalidad,
sin miedos, sin sufrimientos…

El transcurrir es el diálogo que entre ellos se extiende…
Las palabras de unos son por otros escuchadas
así llegan a alturas que antes estaban vedadas…
Y son tales primicias en gratitud ofrendadas…
a los que habían hablado primero… haciendo también elevar su alma…

Todo es en alabanza
a Aquel de Quien todo procede,
a Aquel si sin Quien son nada…

Las maravillas contempladas,
como alimento van nutriendo
al ser de cada uno, que así se va haciendo
la perfección soñada
por Aquel a Quien están agradeciendo

Pero hay una herida en el alma,
distinta y de una dulzura inesperada,
que se produce en el que halla
a quien, sin saber, amaba,
al encontrar en unos ojos, en su herida mirada,
un bálsamo para el corazón… que, ahora entiende, sangraba,
porque parte de su ser, al parecer, faltaba…

Aunque más que ser sanado quiere ahora ser alivio,
calmar el dolor que percibe en esa herida mirada…

Y como si tanta maravilla fuera escasa,
quien porta esa mirada ha encontrado en quien lo mira,
a su vez, lo que a su corazón le falta…

Ambos de igual esplendor,
en todo se complementan…
fortaleza y delicadeza, determinación y belleza…
y exultan de gratitud hacia la fuente de la cual proceden
y a la cual ahora juntos regresan…

El diálogo es entre ellos especialmente luminoso y fecundo…
y eso hasta tal punto que, por momentos, son una sola luz que resplandece…  
y participa con gozo del manantial del cual todo proviene…

Y un nuevo ser hay… y aun después más…
Y son seres que encuentran también en otros su par…
Seres que resplandecen…
Como innumerables estrellas que agradecen…
a la fuente de luz de la cual todo procede…

Pero un Daño misterioso
que en el amanecer del tiempo ha habido
ha trastocado todo…
y solo despojos ha dejado
de lo que haber pudo sido…

Las vestiduras de luz se han ido… los cuerpos desnudos, frágiles, grotescos han quedado… La belleza y la juventud son ahora solo destellos efímeros… hundir los ojos en la tierra para encontrar el sortilegio que las retenga es un esfuerzo inútil, tarea condenada al fracaso… pues nada que no sea eterno nos satisfaría…

La fuente de luz nos ha quedado aún más lejos en este mundo dañado… Tal vez bastara con mirar a lo alto…

Innumerables bondades subsisten pero solo como preciados fragmentos de lo que pudo haber sido…

Somos seres únicos, sí, eso subsiste… aunque frecuentemente ignoramos aquello que a cada uno nos hace tan importante… Y en el caso de que lográramos a duras penas atisbarlo, no hay que dar por sentado que también lo intuya la empresa que nos ha contratado… Las gerencias suelen ver sus necesidades como puestos vacantes a llenar con personas a las que, aunque les exijan habilidades, consideran descartables…

La procreación ha subsistido también, sí… pero algo que habría sido inseparable de las maravillas del amor y del conocimiento… es ahora una tendencia no necesariamente ligada a tales magníficas realidades, sino que puede verse mezclada con toda clase incertidumbres, desencuentros, angustias e incomprensiones… y también con toda clase de males, muchos de ellos provenientes de un egoísmo que habría sido impensable…

Y así tantas bondades subsisten en nosotros y a nuestro alrededor como frágiles maderos, piezas dispersas, restos de un naufragio…

Las exigencias que proceden de las Palabras de Cristo no son otra cosa que la reparación del daño. Pues no se trata de otra cosa que de la salud de nuestra alma enferma… Es la restauración de una nave dañada a efectos de evitar su definitivo hundimiento… y para disponerse a ser rescatada…

Vemos eso como exigencias porque en nuestra naturaleza están ambas tendencias… Ambas tendencias mezcladas… Es que la naturaleza misma está lastimada…

Parecería evidente que la desnudez fuera algo natural… sin embargo, es también evidente que la desnudez es carencia y no algo propio de nuestro ser...

A causa la búsqueda de lo placentero, la promiscuidad podría parecer como si fuera natural... Sin embargo, su práctica hace de los humanos algo peor que las bestias, y pronto encuentran en ello angustia, oscuridad y amargura… por lo cual es evidente que más natural aún es evitarla…

La enfermedad y la muerte aparecen también como si fueran naturales… Sin embargo, también nos producen un rechazo tal como algo verdaderamente impropio de nuestra naturaleza...

Si no somos conscientes de la estirpe de la cual provenimos… corremos el grave riesgo, el gravísimo riesgo, de creer que lo único que hay es lo que vemos... Lo cual es, sin dudas, fuente de toda clase de males...

Y como estamos en el mundo en el que estamos, y en los tiempos en que estamos,
muchísimos de esos males son, por muchos, aceptados; por las legislaciones, avalados; por las farmacias, vendidos; y por locutores, promocionados...

Seres de luz hemos sido… un destello, aunque tenue, persiste en nosotros… No somos otros que aquellos desterrados hijos de Eva…

Aun errantes en la noche añoramos la fuente luz y de bondad de la cual provenimos... Acaso eso haya de bastar como signo…

Hijos de la Luz estamos llamados a ser… y ha de ser diferente,
de un modo aún más perfecto que lo que habríamos sido…
No por mérito nuestro, ciertamente…
sino por ser Quien Es quien viene en nuestro auxilio…